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Subasta energías renovables en España

Antonio Martínez | 28.07.2017

Subasta energías renovables en España. La última subasta de EERR adjudicada el 27 de julio ha sido todo un éxito para las empresas que apostaron por presentar proyectos de energía solar fotovoltaica. De hecho, los 3.000 MW que inicialmente salían a concurso se han incrementado hasta los 5.037 MW por la adjudicación de 3.909 MW de energía solar fotovoltaica.

El gobierno se reservaba la posibilidad de incrementar la potencia asignada. Si las empresas acudían a la oferta solicitando el máximo descuento en la remuneración por operación e instalación, cabía la posibilidad de incrementar el cupo. En la práctica significa que pujan renunciando a cualquier retribución específica y que sólo recibirán, cuando sus instalaciones empiecen a funcionar, el precio diario que se pague en el mercado por la venta de la energía eléctrica.

Por este motivo, las tecnologías que no tienen que asumir costes por la adquisición de combustibles (eólica y solar) están en ventaja con tecnologías que si tienen que asumir este coste.

Por lo tanto, las plantas de biomasa que se presentaban a la oferta tenían nula posibilidad de obtener alguna asignación de potencia. Esto es así porque en las dos últimas subastas el criterio más significativo que se ha considerado ha sido el del precio.

Las dos últimas subastas no han tenido en cuenta las características especiales de cada tecnología. Sólo se ha valorado, como hemos indicado, el precio de venta de la energía ofertado por las empresas. Sin embargo, las empresas que trabajan en el sector de la biomasa llevan reclamando, desde hace bastante tiempo, que este sistema debe modificarse. Las características de esta tecnología hace que el precio al que deben vender la energía generada debe tener una retribución específica asignada para que resulte rentable.

Los beneficios que las plantas de biomasa ofrecen al país donde se instalan, superan ampliamente el coste que implica esta retribución, ya que estas plantas:

  1. Garantizan el desarrollo rural que se involucra en la logística de recogida y tratamiento del que será el biocombustible de la planta.
  2. Aportan independencia energética al país que desarrolla proyectos de estas características, ya que el biocombustible utilizado se producen como residuo, en el propio país.
  3. Permite una buena gestionabilidad del mercado eléctrico. Las plantas de biomasa pueden entrar y salir del sistema eléctrico de forma casi inmediata, según las necesidades de la población. Esta gestionabilidad no es posible en la energía eólica o solar. Aunque la gestionabilidad resulta posible en plantas de carbón y gas natural, debemos recordar que estas instalaciones contribuyen a incrementar los problemas ocasionados por los gases de efecto invernadero.
  4. Contribuye a que puedan alcanzarse los objetivos comprometidos internacionalmente en el COP 21.

Por todos estos motivos, es necesaria una planificación más adecuada que permita incorporar proyectos de energías renovables basados en biomasa para las próximas subastas que se realicen en el país.

Más información sobre la subasta del mes de julio: https://economia.elpais.com/economia/2017/07/26/actualidad/1501061587_568500.html

 

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